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Soy un hijo de mi madre.

Desde que tengo uso de razón he sabido que yo era el hijo difícil. Uno de dos, primero; uno de tres, después. He escuchado sobre el famoso complejo del hijo "sandwich" toda mi vida. Hice de eventos comunes como ser vestido para prepararme para ir al colegio, ser llevado a que me cortaran el pelo o recibir clases particulares en casa del profesor que las impartía, una ardua batalla, una verdadera lata.

A los cinco años me quitaba la ropa y tenían que volver a vestirme repetidamente. En consecuencia perdía el transporte escolar y llegaba frecuentemente tarde a la escuela. De vez en cuando tenían que prácticamente arrastrarme hacia la peluquería para que mi cabello volviera a tener un largo decente. Cuando me enojaba y me resistía ir a algún lugar pero eventualmente cedía, caminaba en cámara lenta y decía: sí voy, pero voy "a mi paso".

Por supuesto lo anterior se lo hacía a mi madre; habérselo hecho a mi padre hubiera sido inimaginable, un acto de locura. Y yo sólo era un mocoso rebelde, no un mocoso pendejo.

Más importantemente... a mi madre nunca le tuve miedo.

Pero lejos de apreciar eso en su momento, el no encontrar en mi madre una fuente de otra cosa sino amor, y no temor, abusé de ello. Cuestioné, menosprecie, confronté, insulté, herí. Aún más, lo hice durante el sufrido trance que significó para todos el rompimiento de mi familia y la odisea que le siguió.

Fui todo un hijo de mi madre.

El tiempo pasó, y aunque puedo decir que mi relación con ella ha sido muy buena -estoy seguro que mejor que la que tiene mucha gente con sus madres- no estuvo libre de momentos agrestes, de choque, de incomprensión y hasta de resentimiento.

La gente que me conoce sabe del problema de salud que me aqueja desde hace más de cuatro años, y las consecuencias que ha tenido en mi vida. Para nadie ha sido más difícil, después de mí, que para mi madre.

Ha estado conmigo para apoyarme moralmente, económicamente e incluso, hasta donde le fue posible, físicamente. Muchas veces en mitad de la noche mi madre se asomaba a mi habitación para ver si yo estaba bien, o si podía ayudarme en algo.

La última vez que lo hizo fue en la madrugada del 9 de Noviembre del año pasado, poco antes de amanecer. Unas horas más tarde ella fue llevada de emergencia al hospital por una causa que hasta el día de hoy tiene consecuencias que le han cambiado la vida, y a nosotros también, y que sólo Dios sabe si serán temporales o permanentes.

Me resulta terriblemente difícil verla así. Tampoco puedo evitar sentir que ella no es la misma. Su pensamiento está afectado, su mirada a veces se ve perdida, su personalidad es diferente. Sin embargo no todos los cambios han sido para mal. Vernos tan cerca de perderla ha cambiado nuestra dinámica familiar también. Los pleitos estúpidos, las discusiones sin importancia, ya no existen. No pasa un día en que no le digamos que la queremos, y lo escuchemos de ella también.

Dentro de mis muchas limitaciones trato de hacer lo que puedo por ella. Le hablo, trato de hacerla reir, le leo sus oraciones. A veces tomo decisiones y a veces no le gustan. Me lo reclama y me duele pensar que no comprende que no hay nada que yo haga, diga o decida que no sea por su bienestar. A veces me siento culpable...

Pero a veces imagino que esto es lo que llaman amor duro, de la misma naturaleza que el que ella tuvo para mí y mis hermanos cuando niños, el que tiene toda madre que en verdad ama a sus hijos y que hará lo necesario por ellos, lo entiendan o no.

Ahora lo entiendo. Ahora se lo agradezco.

No hay forma en que yo podría ser quien soy si no fuera por mi madre, por su lucha, sus desvelos, sus sacrificios, su amor hacia mí.

Tengo muchos defectos pero también muchas virtudes. Trato de vivir con dignidad, con honor, de servir a los demás, de honrar la educación que recibí de ella, de hacer bien mi trabajo,de ser justo. Trato de ser un buen hombre. Eso fue lo que aprendí de ella.

Soy, indudablemente, todo un hijo de mi madre.

A mucha honra.


¿Dónde está la Navidad?

En 1988 mi maestro de Lectura y Redacción pidió a mi clase que, como ejercicio vacacional navideño, escribiéramos en nuestra libreta personal tan frecuentemente como nos fuera posible durante aquellos días de descanso y fiestas de fin de año.

Recuerdo que uno de mis escritos fue una reflexión, con más dudas que claridad, sobre el verdadero significado de la navidad. Bendecido hasta aquel entonces por haber vivido cada una de mis navidades previas entre familia, amigos, posadas, villancicos, regalos, luces, comida deliciosa y una dicha característica, sólo podia preguntarme que significaba, cómo se vivía, esta época cuando todas las cosas que antes mencioné (y que sabía también que no daban el verdadero significado de la navidad pero que me resultaba difícil separar) no estaban ahí.

Me pregunté dónde estaría la navidad para aquellos que estaban solos, para los ancianos, para los enfermos.

No llegué a ninguna conclusión, pero escribir sobre esto me dejó (y esta parte no la escribí) con un sentimiento a final de cuentas de alivio por no encontrarme en ninguna de esas situaciones en aquel entonces.

El tiempo pasó y a los 21 años una estancia de dos meses en el hospital, entre Diciembre del 94 y Enero del 95, hizo que se me "perdiera" una navidad. Yo era muy joven sin embargo, y una vez que salí adelante aquello se convirtió sólo en un mal recuerdo.

Pero hoy, en el presente, esta época llegó en un momento terriblemente dificíl, tanto personal como familiarmente. Este año no hubo árbol, luces, regalos, gorritos o cenas especiales. Verlo y vivirlo me dolió pero también me molestó porque, tantos años después de escribir aquella infertil reflexión en mi libreta de Redacción, pensé que era incapaz de vivir la navidad al carecer de todas estas cosas que suelen rodearla.

Fue así como me sentí hasta que una mañana, ya entrado este mes, recibí un par de tarjetas navideñas, hechas a mano, de dos jovencitas hermanas e hijas de mi enfermera, llenas de palabras de aliento, de buenos deseos y de genuino interés por mi persona.

Ahí encontré mi navidad. En este acto que me hizo recordar que mi verdadero significado para ella es el amor, el interés y la procuración no sólo de los más cercanos, sino también de nuestros semejantes, de aquellos que sabemos necesitados de ser reconfortados tanto física como emocionalmente, porque yo soy alguien que creo que todos somos en cierta forma hermanos, y que el mundo que Dios nos ha dado sería mejor si muchos más pensaran así.

Eso no ha cambiado, ni cambiará, por duros y difíciles que sean los trances que enfrente yo, o la familia amada a la que pertenezco.

Feliz Navidad.






"... y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad"


Gracias, Ana Karen y Miriam G. P.


Lo único seguro en la vida...

Es la muerte.

Eso es lo que dice esta máxima de la sabiduría popular. Frecuentemente va antecedida por un "a final de cuentas", "la verdad es que" o un complemento por el estilo. Es frase contundente y definitiva. Sin el afán de hacer un mal chiste, es... lapidaria.

Pero también es falsa.

La aceptación, resignación, ante la inevitabilidad de la muerte, de nuestra muerte, sin darnos cuenta muchas veces la convertimos también en resignación ante la incertidumbre de nuestras vidas, y en excusa para no poner atención, para no tomar el control de las mismas.

Porque a final de cuentas el desenlace es uno, y el mismo, para todos; sólo cambia la forma y el tiempo que nos toma llegar a él.

La muerte no es cualquier cosa, por decir lo menos. Evidentemente sólo podemos hablar de ella como testigos de la muerte de los demás, y de la dolorosa experiencia que nos significa particularmente la muerte de nuestros seres queridos.

Pero tampoco es más de lo que es. Es final, es partida, y para algunos de nosotros es transición, pero su inminencia relativa definitivamente no es lo único de lo que podemos estar seguros en la vida.

Aquí y ahora, en tu vida, como en la de todos es seguro que puedes hacer por vivirla bien, hoy.

En la vida es seguro que has tenido oportunidades para hacer que tu vida trascienda en las vidas de otros,y si aún estás vivo mañana -lo cual es muy probable- las seguirás teniendo. Aprovecharlas o no es tú decisión.

En la vida es seguro que a alguien le importas y te necesita, y es seguro que puedes hacer cosas para atenderle como se merece.

En la vida es seguro que el amor, por los demás y por tí mismo, es el mejor camino para vivirla bien, y para conseguir las cosas anteriores.

Si decidieras ignorar esto y la misma vida o Dios, o el cosmos, son lo suficientemente benévolos contigo para que tu muerte no sea súbita y tengas el suficiente tiempo para contemplarla... es seguro que lamentarás haber vivido de esa manera, durante los días, horas o minutos que te queden.

En la vida, sin embargo, es seguro que hoy tu vida está en tus manos, si tú así lo deseas.

La muerte... sin duda llegará.

Pero no.

No es lo único seguro en esta vida.



Freelance Whales.- Generator 2nd Floor

Hoy, en Día de Muertos, una de las canciones más bellas sobre la muerte que he escuchado recientemente.




Y nunca pude saber cuando niño
a dónde llevaba esa ventana,
sólo me dijeron que no me acercara.
Casi tuve una accidente a los 6 años
cuando encontré la llave en el ático.
Y ahora el aroma de estos marcos de madera
es el único sentido que me queda.
Así que mientras me sacan de la cama
díganme que me veo maravilloso y cadavérico.

Y ya que eres mi amigo
te pediré que me bajes lentamente,
y dile al hombre vestido de negro
que no necesita afligir su alma buena
con esas conjugaciones en latín.
Y si les da igual a ellos
deberías decirle a tus amigos reunidos
que por favor no tengan un gesto sombrío
en éste domingo tan adorable.

No me arreglen la sonrisa, la vida es lo suficientemente larga.
Pondremos esta carne en la tierra otra vez.


Mis Maestros (Re-post)

Es tarde. No ha sido un muy buen día y francamente la musa inspiradora debió tener algo mejor que hacer hoy porque no se apareció.

Quiero, sin embargo, volver a compartir con ustedes algo que escribí sobre éste día hace ya un buen tiempo. Quiero también dedicarlo con cariño a tres personas de quienes tuve la suerte de aprender algo más que sólo lecciones de Historia, Filosofía y Matemáticas. Dos de ellas ya no están aquí: Mario Francisco Cisneros Banda (+) y Pablo Jiménez Alcorta (+). El tercero, Jesús Zamarripa Gutiérrez, aún lo está pero lucha contra un difícil problema de salud, del cuál deseo... infinitamente... que salga adelante pronto para seguir disfrutando de la vida con su familia.

Parte de lo que sé y de quien soy se los debo innegablemente a ellos.

Humildemente... gracias, Maestros.


18 de Mayo de 2006.

El lunes pasado se celebro otro Día del Maestro en México.

Siempre he pensado que la enseñanza es una de las profesiones mas nobles a las que se puede dedicar el ser humano. Hay una profunda belleza en ser capaz no de bajarles a los chicos las manzanas del árbol, sino en ayudarlos a subir para que ellos mismos las tomen.

¿Quién no ha escuchado esa frase que dice "Dale un pescado a un hombre y le quitarás el hambre por un día. Enséñalo a pescar y se la quitarás por el resto de su vida"?

Tengo innumerables anécdotas de los que en diferentes épocas han sido mis maestros.

Soy afortunado. En mi vida he estado rodeado de no pocos hombres y mujeres, no sólo con el talento y el conocimiento sino también con la vocación. Además de disciplina y sabiduría recibí amor y amistad de varios de ellos.

Creo que estoy muy lejos de ser el discípulo del que cualquiera de ellos se sentiría mas orgulloso, pero quiero pensar que si supieran que ahora yo soy el que está del otro lado de los libros y los lápices, y que trato de poner en práctica todo lo que les aprendí, con los que ahora son mis propios alumnos, tal vez lograría provocarles una sonrisa.

Martha, Lidia, Carmelita, Pilar, Enrique ("Buen dia!"), Joaquín, Ofelia, Jesús, Benito, Mario (El Vikingo), Luis Héctor, Maria Luisa, Linda, Pablo, el Padre Mora, el Padre Quesada, el Padre Chucho y el Padre Federico.

Podría decir que ellos me enseñaron la hermosura de mi idioma; la importancia y el placer de la lectura; la maravilla del mundo abstracto de las matemáticas, los pequeños grandes misterios de la naturaleza; a multiplicar mi capacidad de conocimiento y comunicación al dominar otra lengua; la necesidad de mirar al ayer para comprender el hoy y enfrentar de mejor manera el mañana; a tomar conciencia de que no soy sólo un individuo sino que también pertenezco a un todo mucho más grande que mi familia o círculo de amigos y que tengo una responsabilidad para con ello; y, bueno, incluso me enseñaron a no escribir en el teclado "de a dedito".

Que baste decir que entre todos ellos... me enseñaron a pescar.

Eso si, no'más nunca pudieron hacerme agarrar "bien" el lapiz.


Enlace al post original.

Reflexiones Maternales.

  • Un RT en Twitter me llevó a leer la carta de una madre a su hijo, apartado infamemente de su lado años atrás. Me conmovió porque sé que su caso es uno que se ha repetido constantemente en nuestro país, y lo sigue haciendo. Quién de nosotros no conoce una historia similar, o varias? El siguiente párrafo es uno tan breve como contundente e indignante:

    ¿Y las leyes? No es delito arrebatarle a su hijo a una madre, si esto lo hace el padre. Y hay muchas formas de aplazar un juicio para empantanarlo por años, justo como lo han hecho conmigo.


    Pueden leer la carta completa en este enlace. Eso sí, les sugiero no leer los comentarios, porque sólo prueban lo miserables e insensibles que pueden ser algunos.

  • Que poca, que poquísima madre de la Femexfut de poner en las pantallas su producto favorito, netamente para machos, la Selección Mexicana de Fútbol en la noche del 10 de Mayo. Imagino que en miles de hogares del país tras el regreso a casa después de llevar a sus "jefecitas" a festejar, otros tantos miles de "hijitos" las tienen ya a esta hora haciendo las botanas y sacándoles las chelas del refri para ver el partido a gusto y "prolongar el convivio".

  • Hace veinte años, en clase de F.I.H., el Padre Fritz nos enseñaba sobre el acto cognoscitivo en la interacción del individuo con su realidad, y en un momento dado soltó una frase que recuerdo aún hoy en día: "No se puede amar lo que no se conoce". Yo, irreflexivamente impetuoso, siempre cuestionante, y con una lengua imprudentemente ágil, pregunté en voz alta: "Y las madres que aman a sus hijos aún no nacidos? No les conocen y sin embargo les aman, o no?". Mi planteamiento, hecho con ganas de buscar confrontación, mas que nada, lo había basado en mi conjetura de que "una madre no conoce a su hijo hasta que no le ha visto, lo ha tocado, le ha cargado en brazos, lo ha olido". "Maestro Iosef" me dijo Fritz con una sutil sonrisa que se asomaba entre sus barbas "una madre no necesita de eso para amar a su hijo. Lo conoce desde el momento en que sabe que existe, y que su vida crece dentro de ella. Así es el amor de madre. Todo lo que necesita es saber que su hijo o hija, fruto de sus entrañas, está ahi, y así será toda la vida". Fritz se dio media vuelta y me parece recordar que antes de continuar su cátedra me dedico una mirada de reojo, por encima del hombro, en la que se podía leer que me acababa de dar una lección. Yo, callado, volví a sentarme y por unos minutos no puse atención a nada más, trataba de asimilar lo que recién había sucedido. Veinte años después no creo poder elegir mejor día para compartir esta pequeña experiencia que éste 10 de Mayo. La lección fue aprendida, Padre.

  • Quiero dedicar un par de líneas finales a dos personas muy estimadas por mí, y emparentadas entre sí -tía y sobrina-, con quienes en un momento compartí espacios y diversión en diferentes foros. No necesitan que yo se los recuerde, pero quisiera que sepan que es algo que no paso por alto. En éste Día de las Madres les envío un abrazo especial... porque sí.

  • Felicidades a todas nuestras madres.

Día de las Madres.



No quiero dejar pasar el día sin escribir algo, aunque decidido estoy a que sea corto, porque hablar de mi madre, o de las madres de algunas de las personas que más importantes son para mí, me tomaría un espacio inimaginable, y no quiero causar a nadie, ni causarme, nudos en la garganta.

Hoy no.

Solo quiero dar las gracias a la mía por muchísimas cosas, entre ellas, y sin reflexionarlo mucho, por esta vida, por criarme y educarme como Dios y su instinto materno se lo dictaron, y por hacerlo con fuerza y con amor durante momentos de crisis que alguna vez pareció no terminarían nunca. Le doy las gracias porque en los cumpleaños siempre hubo un pastel, en las navidades siempre hubo un juguete, y en todos y cada uno de los demás días tal vez no había pasteles ni juguetes, pero siempre ha habido amor, aunque yo no siempre supiera reconocerlo.

Le doy también las gracias por, eventualmente, aceptarme como soy, y por perdonarme y seguir adelante cuando yo no he sabido aceptarla como es.

Tal vez esto último suene trivial, pero para mí es no menos importante que lo anterior. Le doy las gracias porque aún en los tiempos mas difíciles se encargó de que siempre tuvieramos mis hermanos y yo un libro nuevo cerca, y luego otro, y otro. Algún día se lo critiqué, por motivos mundanos y pragmáticos. Hace tiempo ya que me retracté de eso, pero hasta hoy lo pongo por escrito. Gracias por eso también, Madre.

Y a las madres de aquellas personas que significan tanto en mi vida, gracias.. por traer al mundo a sus hijos e hijas, amarlos, protegerlos y educarlos con una convicción y amor que puedo distinguir, al ser parte de sus vidas durante el tiempo que lo he sido.

Feliz Día de las Madres, con todo el corazón.




"Mother & Child" por Emy Rona, 1934.

30 de Abril, Día del Niño.

El Día del Niño se comenzó a celebrar en diferentes países del mundo desde la década de los 50's como consecuencia de una resolución aprobada por el Consejo General de Naciones Unidas para establecer un "Día Universal del Niño". La sociedad de la posguerra no podía más negar las tremendas y frecuentes injusticias de las que se hacía víctima a la infancia alrededor del mundo.

A pesar de todo el tiempo que ha pasado desde entonces no hay una lista única de derechos de los niños aunque si se han establecido numerosos consensos y coincidencias entre las visiones de diferentes organismos especializados.

Una de esas visiones categoriza los derechos de los niños (ver Wikipedia) en aquellos de:

  • Provisión. Derecho a un adecuado estándar de vida, a servicios de salud, a la educación, a servicios públicos y a jugar. Incluyen una dieta balanceada, un hogar y acceso a una escuela.
  • Protección. Derecho a ser protegidos de abuso, la negligencia, la explotación y la discriminación. Esto incluye el derecho a lugares seguros para jugar y al reconocimiento de las capacidades evolutivas de los niños.
  • Participación. Derecho a participar en comunidades y tener programas y servicios para sí mismos. Esto incluye la participación de los niños en programas de bibliotecas y comunitarios, en actividades juveniles, e involucrar a los niños en la toma de decisiones.
La situación actual en nuestro país, sin embargo, parece atentar contra todos y cada uno de ellos. Nuestros niños, en términos generales, padecen violencia, mala nutrición, obesidad, negligencia, son blanco de explotadores, abusadores sexuales, traficantes de órganos, y hoy, más que nunca, son víctimas frecuentes de la lucha contra el narcotráfico.

Es doloroso, por decir lo menos, aunque sea necesario, ver que en las escuelas los pequeños tengan que aprender que hacer durante una balacera para proteger sus vidas. A nuestra generación solían decirle, en nuestros días de infancia, que era el futuro de México. El tiempo nos alcanzó y el país que consciente o inconscientemente hemos construido es éste precisamente en el que nuestros niños están más amenazados que nunca.

No soy padre de familia, probablemente nunca lo seré. Pero en la noche de éste día, en que espero que todos ellos hayan pasado ratos felices y memorables con quienes mas los pueden amar en el mundo, duermen en sus camas pequeñitos y pequeñitas que por ser hijos e hijas de quienes lo son representan mucho para mí. Necesito contribuir de alguna manera a corregir, junto contigo, éste mundo que les vamos a dejar.

Es verdad. Ellos no son el futuro, son el presente, uno del que tenemos que hacernos cargo ahora para poder tener la esperanza del porvenir.

Sin nosotros, para ellos no habrá tal futuro. Sin ellos... para que diablos queremos uno?




Enlaces de interés:

Reflexiones Dominicales VIII

  • 7 de Marzo, Día de la Familia. Aunque sea una celebración que mas bien parece metida con calzador y que aún no "agarra" entre la población (y quien sabe si un día lo hará) hoy se festejó el Día de la Familia en nuestro país. Lo hemos platicado antes: muchos de los males que nos aquejan como sociedad tienen sus raíces en el deterioro, por diferentes motivos, de la unidad familiar. A nosotros nos toca hacer dentro de cada una de las nuestras lo posible porque tengamos familias sólidas, unidas, verdadera fuente de estabilidad y valores. Por lo pronto me felicito por la mía, que aunque disfuncional y "rara" ha sido fuente de protección, educación y amor para mí. Igual me felicito por mi "familia virtual" a la que varios de los que leerán esto pertenecen, aunque ahí los lazos sean un poco más difíciles de explicar. Felicidades a ustedes igualmente porque a través de este tiempo he llegado a saber que también han sido bendecidos con sus propias familias, y de eso, en varios casos, soy testigo.
  • Político mentiroso de la semana: César Nava, oooobvio... aunque viéndolo bien hay que ser no mentiroso sino pendejo para haber negado la existencia del pacto que firmó con el PRI el año pasado y que comprometía al PAN a no buscar una alianza electoral en el EdoMex. Nava lo negó más veces que San Pedro a Jesús y cuando Enrique Peña Nieto y posteriormente Beatriz Paredes aceptaron la componenda al dirigente nacional del PAN lo dejaron con los pantalones abajo y sólo pudo salir a decir esto...



    Acción Nacional sigue pegándose tiros en los pies y así sólo podrá llegar al 2012, arrastrándose, a entregar la silla. Bestias.
  • Recomendación fílmica de la semana. Anoche en Azteca 7, después de acabó todo el show de los Óscares, estrenaron (en versión doblada, iugh) Mr. Brooks.


    Como ya era tarde supongo que varios se la perdieron pero vale absolutamente la pena rentarla (o verla ilegalmente de por ahí). Es un gran thriller. Francamente me cautivó desde la primera vez que la ví. La banda sonora, para reforzar la recomendación, es muy buena.

  • Fin de semana interesante en el fut mexicano. Los Jaguares echaron a perder la fiestecita que se traían las Chivas desde que comenzó el torneo. Con una desastroza derrota de 4-0 en Chiapas el Guadalajara deja la racha de mejor inicio de torneo en 8 victorias, aunque prácticamente ya está calificado a la liguilla. El Monterrey sigue impresionante, pasándole por encima en casa al Pachuca y ligando 5 victorias consecutivas. El América golea 6-0 al Querétaro (no se lo pudo haber hecho a mejor equipo) y en San Luis mi Máquina gana 2-1 y se anota asi dos victorias seguidas... eso es una... racha? Oh my God, tenemos una racha ganadora!
  • Herramienta de Internet de la Semana: Dirpy. Qué es Dirpy? Es un sitio en el cual podemos ingresar la URL de cualquier video de YouTube y bajarlo convertido a MP3 (con opción para elegir rango de tiempo que queremos obtener, y no necesariamente todo el video) o bajarlo en video mismo, en formato FLV de baja o alta calidad, o formato MP4 de muy alta calidad. Dirpy es de mis favoritos... chéquenlo.
  • El sábado llegó oficialmente a su fin Marydan, el negocio familiar, después de casi 50 años (y 40 en su ubicación actual). Fue difícil pero también inevitable. Fue un negocio modesto, a la antigua, de esos sin horario fijo de abrir o cerrar, cuyas tácticas publicitarias se reducían a que sus clientes pasaran la voz a otra gente y a imprimir calendarios de bolsillo cada año nuevo. Bautizado con la combinación de los nombres de mis dos abuelos maternos, Marydan fue el último sobreviviente de una colección de pequeños negocios que poblaron esa manzana en particular del centro de Ciudad Madero, la más importante en términos comerciales, y en la que todos los comerciantes se conocían entre sí y entablaban relaciones de respeto y amistad, del tipo del que mis hermanos y yo fuimos testigos mientras crecimos. Que recordaré de él? Muchas cosas, como los aparadores, uno a cada lado de la entrada del negocio, los banquitos para sentarse, la fila de santos de porcelana sobre uno de los estantes, aquella cajita metálica detrás del mostrador repleta de pernos, pinzas, resortes, lentes de aumento y demás fierros que servían para dar primeros auxilios a algún reloj de pulso maltrecho o para reemplazar el broche de alguna cadenita, pero más que nada recordaré el calor familiar que encontraba en aquel pequeño local y las anécdotas y aprendizajes que nos dejó convivir ahí con mis tíos y con la gran cantidad de personas y personajes que les rodearon. Lo echaré de menos... Adiós Marydan.
  • Bueno... no quiero irme así, aguitado... así que cierro musicalmente esta entrada con un video protagonizado por usuarios de YouTube y que me permito dedicar a aquellos comunicadores de uno que otro medio que durante el periodo de discusión sobre el matrimonio para parejas del mismo sexo se dedicaron a menospreciar el tema, escondiendo sus verdaderos conflictos moralinos bajo la excusa de que había en el país cosas "mas importantes" que atender. Chútense esto... y ustedes tengan feliz semana.


La cosa mas grande...

Primera epístola a los Corintios, capítulo uno, versículos 1-13.

El amor

1 Si yo hablara lenguas humanas o de ángeles, pero no tengo amor, sólo soy una campana que suena o un platillo que retiñe.
2 Si tuviera el don de profetizar, y conociera todos los misterios, y entendiera todas las cosas; y si fuera tanta mi fe que pudiera mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada.
3 Si diera a los pobres todo cuanto poseo, y aun si entregara mi cuerpo al fuego ardiente, pero no tengo amor, nada gano.
4 El amor es paciente y gentil; el amor no envidia; el amor no es presumido ni orgulloso;
5 No es irrespetuoso, no es egoísta ni fácilmente irritable, no guarda registro de las equivocaciones;
6 no se deleita con la maldad, mas se regocija con la verdad.
7 El amor siempre protege, siempre confía, siempre tiene esperanza, siempre persevera.
8 El amor nunca falla. Mas llegará el tiempo en que las profecías se acaben, en que las lenguas callen y el conocimiento se extinga.
9 Pues sabemos en parte y profetizamos en parte,
10 pero cuando la perfección venga lo imperfecto desaparecerá.
11 Mientras era niño, hablé, pensé y razoné como un niño. Cuando me convertí en un hombre, dejé las cosas de la infancia detrás de mí.
12 Ahora no vemos más que un pobre reflejo, como en un espejo, pero un día veremos cara a cara, claramente. Mi conocimiento es hoy parcial, pero entonces conoceré completamente, como Dios me conoce a mí.
13 Y ahora estas tres cosas permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande es el amor.



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Amén...

Gracias Señor...

Por el privilegio de terminar esta noche otra vuelta al calendario.

Gracias por las bendiciones recibidas, por la felicidad de las personas que amo, por su estabilidad, por su progreso, por la realización de sus ilusiones y todo lo bueno de sus vidas.

Perdóname por los muchos momentos de debilidad, por el cansancio, por la desesperanza, el hastío y la falta de fé. Sobre todo, perdóname por seguir fracasando en perdonarme a mí mismo.

Gracias por mostrarme la manera para tocar el corazón de esas personas que amo en algún momento en que más lo hayan necesitado.

Perdóname por, por mis propios motivos o mis descuidos, haberles causado tambíén pena.

Te pido por la salud de todos ellos, especialmente de quien tanto deseo que la recupere.

Te pido, por último, que también escuches sus oraciones, porque soy tan inmerecidamente afortunado que sé que estoy en ellas... y en este nuevo año las necesito más que nunca.

Auld Lang Syne

Día de mis muertos.


Hoy no tengo reflexiones realmente, ni discurso a la altura de lo que siento y quisiera decir. No sé como.

Hoy solamente quiero escribir estas líneas aquí para recordarlos a todos ellos: abuelos, tíos, primos, amigos, maestros, gente que me dió amor, risas, enseñanzas, amistad, apoyo, y que en resumen invirtieron en mi persona parte de las vidas que vivieron en este mundo.

Si pudiera decirles sólo una cosa, seria "Gracias por todo. Los extraño terriblemente. Los quiero y los querré siempre".

Vida y Muerte de una Calabaza.

Uno más de los cortos que les platiqué. Este es uno de mis favoritos, ganador al mejor corto y mejor concepto del Festival de Cine de Horror Chicago 2006.

16 de Septiembre. Ser mexicano. Ser libre.

En estos días, y como recientemente cada año, se ha vuelto común leer, escuchar y ver a través de los medios de comunicación expresiones de desilusión y decepción al cumplirse un aniversario más del inicio de la lucha de Independencia en México.

El consenso parece ser que no hay nada que celebrar. La crisis económica vuelve aún más pesadas las tremendas lozas de la pobreza y la desigualdad social que perennemente llevamos a cuestas. Otra crisis, la de gobernabilidad, se pone cada vez en mayor evidencia ante el clima de violencia encarnizada y sin sentido que nos azota. Algunas voces intelectuales y de líderes políticos rechazan que México sea un Estado Fallido. Basta con cambiar participios por gerundios. No hay manera de negar que el nuestro es un Estado que está fallando.

Dónde está nuestra libertad? Quién nos va a rendir cuentas por ella?

Nuestros gobiernos, en todos los niveles, en diferentes épocas son ciertamente responsables. El camino de la corrupción que han seguido nos ha traído indudablemente a donde nos encontramos ahora. No podemos engañarnos. Libertades como la de expresión, la de tránsito, la de asociación y hasta la de oficio están acotadas por los intereses de la criminalidad en complicidad con muchas autoridades. Hay lugares en nuestro país donde de plano no existen, y en su mayor parte practicarlas implica un riesgo, mayor o menor, pero muy real. Tampoco podemos aspirar a ser independientes cuando hemos fracasado en conseguir la autosuficiencia de la nación y en distribuir la riqueza más equitativamente.

Sin embargo hay otras responsabilidades que asumir, como pueblo, en esta coyontura de desencanto.

El desinterés ciudadano, la indiferencia cívica y la falta generalizada de una conciencia colectiva, aunque algunos puedan encontrarles justificación, nos esclavizan. Nuestro bagaje histórico también lo hace. La incapacidad para superar las pérdidas sufridas (de territorio, de riqueza, de dignidad) y los prejuicios y resentimientos que nos generaron no nos dejan progresar. La clase de independencia y soberanía que en el discurso algunos enarbolan como bandera ideológico-política equivale a un ostracismo autoimpuesto. Frente al fenómeno de la globalización sólo pueden adoptarse una de dos posturas básicas: aceptarlo e integrarse a él o enterrar la cabeza en la arena y pagar las consecuencias.

Nuestra responsabilidad es con el México de hoy y con el del futuro, no con el de los próceres y héroes de los libros de texto. Evaluar correctamente las condiciones y posibilidades de hoy así como realizar las acciones que sean necesarias para progresar es una obligación. En los éxitos y beneficios que de ello resulten encontraremos la solución a los muchos problemas que nos aquejan y también el legado que podremos poner en las manos de los mexicanos del mañana. Después de todo, y parafraseando el antiguo dicho de los nativos norteamericanos, "la Patria no nos ha sido heredada por nuestros padres, nos ha sido prestada por nuestros hijos".

Como individuos, por otro lado, también hay que cuestionarnos la calidad de nuestra libertad personal. Muchos hemos degradado esa libertad a la mera posibilidad de decidir de qué cosa deseamos ser esclavos: del alcohol, de las drogas, de la ignorancia, de relaciones abusivas y destructivas, de odios personales, del trabajo, etc.

Cómo conseguir nuestra verdadera independencia entonces? Cómo ser libres? Cómo sentir verdadero orgullo de ser mexicanos? No estoy seguro de eso, pero de esto sí: ser mexicano significa mucho más que "ponerse la verde", una máscara del Santo, tomar tequila "de Hidalgo" y gritar "Viva México, cabrones". El sólo hecho de haber nacido y crecido en este rango particular de latitudes y longitudes no es suficiente. Confiando en mi instinto y en lo que he aprendido a lo largo de mi vida de muchos otros mexicanos, familia, amigos, maestros y hasta extraños, que aman esta tierra, puedo decir que será mediante la conciencia social y cívica, la participación ciudadana, la educación, la fomentación y difusión de valores, la cultura, la atención inmediata a los más necesitados -integrándolos y no marginándolos- como podemos buscar ser libres. Hasta el día de hoy a nadie nos obligan a convertirnos en consumidores de los mercados ilícitos de los que se nutre el poder del crimen organizado en el país. Cada peso que gastamos en el mercado de la droga, el de la piratería, la prostitución, el contrabando, en general en el clandestinaje, es un peso más que pagamos para seguir siendo esclavos. No es mojigatería, es la verdad.

La libertad, como la felicidad, no se declara ni se promulga, se lucha por ella todos los días. Como en toda lucha tenemos que desear ganar, de otra manera habremos fracasado desde antes de intentarlo. La libertad cuesta mucho porque vale mucho. Hay que pagar por ella con esfuerzo, con sacrificio, con convicción y con amor por nosotros mismos y por nuestros semejantes. En esa lucha, nuestra, no de ningún antepasado de hace 200 años, podemos encontrar el verdadero orgullo de nuestra identidad, de nuestra mexicanidad.

Reflexionémoslo. Debatámoslo si es necesario. Asumamos los costos. El camino es uno, y es difícil de seguir, pero una vez que lo tengamos plenamente reconocido entonces sí preguntémonos, y respondámonos con total sinceridad...

Realmente queremos ser libres?

Verde, Blanco y Rojo.

Escrito el 15 de Septiembre de 2005.

Según la Historia, hace 195 años dio inicio la lucha armada por la independencia de nuestro país.

Como muchas otras cosas en Mexico, nuestro movimiento independentista también fue muy sui generis. Es relativamente difícil de aceptar, por una mera cuestión de orgullo, pero la verdad es que la lucha tuvo éxito sólo porque a la clase privilegiada en la sociedad colonial de la época, y a su ejército realista, se les vino la Constitucion de Cadiz encima y entendieron que cortar el cordón umbilical con España era la manera de mantener esos privilegios y estilo de vida para los cuales dicha ley era una amenaza inaceptable.

Es decir, en realidad ganaron "los malos".

Simulaciones históricas como esta, que se han repetido constantemente desde entonces, han hecho que la consolidación de esa libertad que se supone obtenida desde la Consumacion de 1821 en realidad se haya tornado en un parto largo y doloroso para la Patria y no nos engañemos, éste alumbramiento todavía no se da.

Asumir que somos libres por decreto, porque no traemos un collar y cadena al cuello, y porque podemos "hacer lo que queramos mientras respetemos las leyes" es ingenuo y es una irresponsabilidad para con nosotros mismos y con México.

Hemos hecho poco con esta libertad que como pueblo presumiblemente tenemos, y la razón es muy sencilla: nos da miedo. Da miedo porque no existe libertad sin responsabilidad, y si hay algo que repetidamente hemos demostrado es temor a esa responsabilidad que nos corresponde como ciudadanos, como integrantes de un todo mas grande que nuestra familia, círculo de amigos, nuestro vecindario o nuestra ciudad.

Hoy muchos seguimos esperando que otros resuelvan nuestros problemas, y que sean otros los que se encarguen de pedir cuentas a los que han sido escogidos -no necesariamente por nosotros- para gobernar nuestro pais. Hoy muchos, muchísimos, seguimos esperando al nuevo Mesías que desde el Gobierno nos llevará a la tierra prometida y cuando aparentemente todo lo que estos aspirantes a redentor nos piden a cambio es favorecerlos con nuestro voto, nos parece un trato fantástico... todo un negociazo.

Pero una y otra vez terminamos por darnos cuenta que nos equivocamos.

Hace casi dos siglos la lucha era contra los Realistas y la opresión del Virreinato y la Corona Española. Hoy la lucha es contra la ineptitud gubernamental, la corrupción, la impunidad, la inseguridad pública en todas sus formas, la delincuencia, el narcotráfico, la violencia intrafamiliar, la discriminación, la intolerancia, la injusticia social, la miseria y la pobreza, por nombrar algunas. Todas ellas abundan en nuestra tierra y ninguna nos deja ser verdaderamente libres.

Y sin embargo si hay razones para celebrar esta noche.

Como individuo yo celebro la tierra que me dio a mi familia, a mis amigos, a mis maestros, a mis alumnos, a los valores que aprendí y sigo aprendiendo de todos ellos. Como mexicano celebro la memoria y el sacrificio de ejemplos eternos de virtud, valor y esfuerzo que dieron hasta la vida por hacer de nuestro hogar un lugar mejor. Los Sentimientos de la Nación de José María Morelos y Pavón no tienen época. La lucha contra la propia sangre por una causa verdaderamente justa como la de Francisco Javier Mina siempre sera una admirable lección de vida, como también lo es Vicente Guerrero y la férrea renuencia a bajar los brazos aún cuando todo parezca perdido.

Celebro la oportunidad que seguimos teniendo todos los días para cambiar las cosas, y la esperanza de que lo hagamos antes que la perdamos definitivamente.

Así que por todo lo bueno que he recibido de mi pais y de su gente, de mi gente, por todos los que están ahi afuera que incansablemente siguen poniendo su granito de arena con el anhelo de que Mexico sea un lugar mejor, y no a pesar de que la lucha aun no termine sino precisamente porque aún no termina, puedo encontrar en mí el aliento para exclamar desde el fondo de mi corazón...

Viva México!

Mis maestros.

El lunes pasado se celebro otro Día del Maestro en México.

Siempre he pensado que enseñar es una de las profesiones mas nobles, probablemente la más noble, junto con la medicina, a las que se puede dedicar el ser humano. Hay una profunda belleza en ser capaz no de bajarles a los chicos las manzanas del árbol, sino en ayudarlos a subir para que ellos mismos las tomen.

¿Quién no ha escuchado esa frase que dice "Dale un pescado a un hombre y le quitarás el hambre por un día. Enséñalo a pescar y se la quitarás por el resto de su vida"?

Tengo innumerables anécdotas de los que en diferentes épocas han sido mis maestros.

Soy afortunado. En mi vida he estado rodeado de no pocos hombres y mujeres, no sólo con el talento y el conocimiento sino también con la vocación. Además de disciplina y sabiduría recibí amor y amistad de varios de ellos.

Estoy muy lejos de ser el discípulo del que cualquiera de ellos se sentiría mas orgulloso, pero quiero pensar que si supieran que ahora yo soy el que está del otro lado de los libros y los lápices, y que trato de poner en práctica todo lo que les aprendí, con los que ahora son mis propios alumnos, tal vez lograría provocarles una sonrisa.

Martha, Lidia, Carmelita, Pilar, Enrique ("Buen dia!"), Joaquín, Ofelia, Jesús, Benito, Mario (El Vikingo), Luis Héctor, Maria Luisa, Linda, Pablo, el Padre Mora, el Padre Quesada, el Padre Chucho y el Padre Federico.

Podría decir que ellos me enseñaron la hermosura de mi idioma, el placer de la lectura, la maravilla del mundo abstracto de la matemática, los pequeños grandes misterios de la naturaleza, a multiplicar mi capacidad de conocimiento y comunicación al dominar otro idioma, la necesidad de mirar al ayer para comprender el hoy y anticipar el mañana, a tomar conciencia de que no soy solo un individuo sino tambien pertenezco a un todo mucho mas grande que mi familia o circulo de amigos y que tengo una responsabilidad para con ello y, bueno, incluso me enseñaron a no escribir en el teclado "de a dedito".

Pero baste decir que entre todos me enseñaron a pescar.

Eso si, no'mas nunca pudieron hacerme agarrar "bien" el lapiz.

Feliz Cumpleaños.

Por algún motivo que no alcanzo a comprender sigues permitiéndonos celebrar tu cumpleaños.

De aquellos que lo celebramos la inmensa mayoría ni siquiera está consciente de que se trata en realidad esta fecha. Tu día ha sido secuestrado por optimismo y buena voluntad de mala calidad, por el consumismo, por la frivolidad y la alegría de tener una excusa mas para meternos alcohol, comida, o cosas más nocivas en el cuerpo.

A tu mundo, que nos has prestado pero del que nos sentimos dueños y señores, lo hemos puesto de cabeza. Hipócritamente declaramos treguas en esta época; políticas, bélicas, familiares, sólo para volver a darnos con todo dentro de unas horas mas.

¿Con que cara podemos realmente celebrar el nacimiento de tu hijo, que eres tú mismo?

Sin embargo en este triste mundo, en muchos rincones, dentro de muchas personas, sigue existiendo el amor, la compasión, la amistad, la solidaridad, la verdadera buena voluntad, la esperanza y la fe.

Ese es el mejor regalo que pueden darte aquellos que la practican y que creen en tí.

Ojala muchos más siguieran su ejemplo.

Feliz cumpleaños Señor, desde el fondo de mi corazon.


Cincuenta veladoras.

O al menos parecian ser asi de tantas. Las que fueran, llenaban la cocina de casa de mi abuela con su luz y calor caracteristico, y el olor a cera caliente que se mezclaba con otros como el que emanaba del pocillo en que se preparaba el cafe, o la olla de barro en que los frijoles hervian.

Conforme se acercaba el mes de noviembre Maria, mi abuela, comenzaba a hacer una lista. Al final, ya sabia cuantas veladoras debia pedirle a mi tia que le comprara en el mercado, para encenderlas en parte el dia primero, la menor parte, y el resto el dia 2. Cada veladora estaba dedicada a una persona que ya no vivia.

Eran los muertos de mi abuela.

A ninguno de ellos conoci yo fisicamente, pero sabia de la existencia e importancia familiar de algunos, mas bien pocos, y el resto solo eran nombres que a fuerza de escucharlos cada año entendia yo que me unia a ellos un lazo de sangre.

Daniel, Dominga, Pabito, Polo, Alfredo, Martha, Papanicho, y asi seguia la recitacion mientras mi abuela las encendia una por una, acomodandolas todas frente a imagenes religiosas y un gran vaso de agua. Aquellas veladoras le iluminaban el rostro como seguramente se iluminaba su memoria al pasar de un nombre a otro y de su boca salia una oracion imposible de distinguir para mi que observaba desde la distancia, sentado a la mesa, haciendo compañia a mi otra tia que seguramente limpiaba arroz o pegaba el boton a alguna camisa.

...

Hace unos pocos meses la vida de mi abuela Maria, igual la luz de aquellas veladoras, termino por extinguirse despues de casi nueve decadas y media. Hoy se ha convertido en una veladora ella misma, una de las mias, y comprendo mucho mejor aquel ritual porque se que aquellas veladoras que me parecian cincuenta eran una expresion, mas que de dolor, de amor y esperanza en algun dia verlos otra vez.

Y estoy seguro que asi ha sido.