Porque no concibo cómo hubiera sido mi vida si tú no hubieras llegado a este mundo.
Aunque no tengo porque hacerlo. Tú te convertiste en realidad y nunca más tuve que imaginar cómo hubiera sido tener una hermana.
Porque quiero que sepas que siempre estaré dispuesto a ser tu cómplice, en lo que sea.
Aunque, como el adulto que inevitablemente soy -y uno para el que eres una persona muy importante- seguramente te daré mi opinión sobre las cosas y algunas veces no te va a gustar.
Porque quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo.
Aunque mis problemas físicos me limitan de manera importante, mi mente, mi creatividad, mi inteligencia y mi experiencia siempre estarán a tu disposición, en toda su capacidad.
Porque jamás criticaré, ni frente a tí ni mucho menos a espaldas tuyas, tu personalidad, tus fases, tus arrebatos juveniles.
Aunque no comprenda algunos de tus gustos porque tal vez sea ya demasiado viejo y pertenezca a otra época, me basta con saber que son cosas que te gustan, que te divierten, que te hacen feliz.
Porque tampoco criticaré a quienes son tus amigos
Aunque alguno de ellos tal vez no me llegue a simpatizar (como seguramente yo tampoco le caería bien a más de uno).
Porque siempre trataré de respetar tu individualidad, tu libertad, tu vida y creo que hacerlo es una de las mejores maneras para conseguir ser una parte importante de ella... y yo quiero eso, con todas mis fuerzas.
Aunque he aprendido que siempre habrá el riesgo de, actuando así, hacer sentir a las personas que no te importan. Por favor, no pienses eso nunca.
Y porque eres uno de los tesoros más grandes en mi vida, y te amo...
Hoy es 15 de Agosto. En esta fecha solía cumplir años mi abuela materna, María. Hace unas semanas se cumplieron 5 años de su partida y quiero aprovechar este día para dedicarle unas palabras y recordarla.
Mi abuela se casó a muy joven edad, tendría 15 años cuando mucho, y enviudó muy joven también, a los 30 o 31. Dos meses después, con 5 hijos, sin seguridad alguna y probablemente sin idea de que sería de ellos, pero con fé, mudó a toda la familia a otro estado y dejo su antigua vida atrás para siempre.
Estableció a la familia en Ciudad Madero y la sacó adelante con ayuda de Dominga, su madre y mi bisabuela, durante el primer año aquí. Trece meses después mi bisabuela también murió y desde entonces fueron sólo mi abuela y sus hijos, en un lugar nuevo, más grande a lo que estaban acostumbrados y definitivamente más hostil pero también uno que les ofreció, con todas las dificultades y obstáculos que tuvieron que vencer, las oportunidades y las bondades suficientes.
Con el paso de los años la familia progresaría, al igual que lo hizo la ciudad, y se convirtió en una familia de comerciantes, exitosos y unidos, encabezada desde entonces y hasta el día en que Dios la llamó a su lado por Doña María, "La Jefa"; mi amada abuela.
Gracias por todo Abuelita, siempre, pero especialmente hoy... el día en que hubieras cumplido cien años.
Parece que escribir este tipo de posts se me está haciendo costumbre.
Hoy, 13 de Diciembre, en aproximadamente 15 horas el fútbol mexicano tendrá nuevo campeón. Hoy, al igual que hace año y medio y también hace un año, uno de los únicos dos equipos que pueden convertirse en eso, en campeón, es el Cruz Azul.
El equipo de mis pasiones y sufrimientos inexorables se encuentra de nuevo a las puertas de un campeonato que a la comunidad cementera se nos ha negado desde hace 12 años.
Hoy al igual que hace año y medio y que hace un año La Máquina tendrá la obligación de remontar el marcador después de perder el partido de ida. Una diferencia será que esta ocasión la historia terminará en casa, en el Estadio Azul.
No sé cuanto más puedo agregar a lo que en su momento ya dije aquí o aquí. Siento cosas, tengo emociones encontradas, me ilusiona el triunfo, me preocupa volver a quedarnos en la raya, pero sinceramente no me da miedo la posibilidad de la derrota, caer sin dignidad y derrotarse a sí mismo es lo que temo.
Si ganamos, lo voy a disfrutar intensamente. Si perdemos, me va a doler de igual manera. Por lo pronto, y hasta que se escuche el silbatazo final esta noche, agradezco la oportunidad de aún estar aquí, en la lucha, de poder aspirar, de llegar hasta el final.
90 minutos. Otra vez. Por última vez. Tan lejos y sin embargo tan cerca...
Es un sentimiento que conozco bien, en diferentes aspectos de mi vida, pero bien dicen que la esperanza muere al último, y francamente... a veces nunca lo hace.
Derramé un vaso lleno de agua sobre la mesa de un restaurante cuando tu papá y tu mamá nos dejaron saber que tu ibas a venir a este mundo. A partir de entonces y por los próximos cinco meses fuiste "Frijolito".
Quise al principio, te lo confieso, que fueras niño. No sé si por macho, por creer que me sentiría torpe alrededor de una niña, o por querer que te gustara como a mí el futbol americano, sin embargo la idea de tener una hermana era linda. Años antes de que nacieras escuché una canción de Queen que me conmovió y que fue dedicada "a la hermana que nunca tuve". Me hizo pensar en tí, sin saber que un día existirías.
Naciste un día como hoy, un 20 de Agosto, y no estuve ahí. Que si el trabajo... sí. Que si el inicio de mi primer semestre en la universidad... sí. Que si ya habrá oportunidad... sí. La verdad es que dejé pasar dos meses antes de conocerte porque tenía miedo, y tardé en entenderlo, de verte, de conocerte y no saber que iba a sentir por ti. Con mis hermanos, tus hermanos, ni cuenta me dí. Crecimos juntos. Contigo sería diferente.
Discutí con papá unas noches antes de la boda de nuestra prima, Angela, porque él no sabía esto que te acabo de contar. No lo iba a entender. Creo que aún hoy no lo entendería. Decidí, enojado, no ir a la boda. Cuando el día llego Coqui y Danny se fueron y yo me quedé en casa, pensando en nuestra prima, pensando en nuestro abuelo, pero sobre todo pensando en tí. Me volví a enojar, me metí a bañar, me vestí y fuí al salón de la fiesta.
Después de un rato me acerqué a la mesa donde estabas tú y tu mamá. La saludé con un beso y un abrazo y me senté. Me sonrió y dando vuelta al porta-bebé en que te encontrabas, hacia mí, me dijo "Mira, tu hermana..."
Te miré, por fin, y ví que eras la cosita mas linda que jamás había visto. Estabas dormidita y lucías tan apacible, tan serena. Estabas peloncita peloncita, y tenias alrededor de tu frente una cinta de encaje blanco que te hacía ver como una princesa. Metí mi mano con cuidado para acomodar tu pequeño cobertor y cuando la sentiste tomaste mi dedo en tu manita y lo apretaste.
"Y que se te caen los chones" me dijo una amiga una vez cuando le platiqué ese momento. Que te digo? Creo que esa es una buena forma de explicar el sentimiento.
Corrí hacia tí el día de tu primer accidente, una infortunada caída que tuviste desde la cama en casa de nuestra tía Cristina cuando tenías apenas unos meses. Te levanté del suelo mientras llorabas con tal sentimiento y miedo que se me estremecía el alma. Pasé contigo tu primera Navidad. Te puse música de Radiohead cuando aún te metían al corral y te miraba mover las manitas como si tocaras la guitarra cuando sonaba esta canción (haz click). Sí... hubo un tiempo en que te gustó otro tipo de música que no era Hip-Hop. Te ví caminar solita por primera ocasión el día de tu primer cumpleaños, y esa noche te quedaste dormida en mis brazos, en lo que era la salita de lo que sigue siendo tu casa.
Recuerdo perfectamente el día que me llamaste por mi nombre por primera vez.
Hay muchas otras cosas que tu no recuerdas y que yo no puedo, ni podré, olvidar.
Sé que hubieron otros momentos, muchos, que me perdí. Sé que aún la gente que mas queremos se acostumbra a nuestra ausencia, eventualmente. A nadie le duele, créeme, más que a mi que las circunstancias de mi vida se interpongan entre nosotros.
Tú eres cada día menos una niña. Eres ya una adolescente. Tu vida se llena de personas, de relaciones, de cosas nuevas, de vida misma. Así debe ser.
Hoy cumples 13 años y si hubiera sólo una cosa que pudiera decirte sería esta: Te amo profundamente, y pocas personas podrán querer más que yo que seas feliz siempre, que nunca te sientas sola, y que consigas todo lo que desees. Palabra de hermano mayor.
Han pasado seis meses, y muchas cosas han cambiado. Otras permanecen igual.
Aquella tarde del 1 de Junio el Cruz Azul no pudo remontar la diferencia y aunque no perdio el partido en Torreon (1-1) cayo en el marcador global y no fue campeon.
Aquel optimismo con que veia el futuro de "La Maquina" se convirtio en escepticismo y enojo ante la forma en que la directiva se deshizo del entrenador, Sergio Markarian. Pese a que el nuevo entrenador, Benjamin Galindo, es un personaje historico del futbol mexicano, y bien recordado en Cruz Azul, pense que dejar fuera a Markarian era un error. La temporada regular comenzo bien para nosotros, solo con una derrota, ante el San Luis, en el primer par de meses y entonces caimos en un bache terrible que nos vio perder, otra vez, contra el America y hacia el final del torneo con Morelia, Pachuca y a dos semanas del final, con Ciudad Juarez. Un boleto a la liguilla como 5to de la tabla nos puso en el camino de Pumas y con la desventaja de la regla de desempate en cualquier serie contra un equipo mejor ubicado que nosotros.
Echamos a los Pumas, y en semifinales echamos al Atlante... y aqui estamos, en una final del futbol mexicano otra vez.
En menos de una hora la Maquina de mis amores recibe al Toluca en el partido de Ida. La vuelta se juega el domingo al mediodia en el Nemesio Diez, alla en la capital del Estado de Mexico.
No somos favoritos... y eso me importa un cacahuate. En los ultimos meses, y a mis treinta y cinco recien cumplidos, he entendido que aquella maxima de "ganar no es lo importante, es lo unico" no es mas que una bravata, buena para motivar muchachitos e impresionar al que se deje, pero no es verdad. En muchas areas de la vida la grandeza va de la mano con la humildad. Los que dicen que sus equipos tienen la obligacion de ser campeones, porque son "grandes" no son humildes. La competencia es tan pareja, a veces por ser igualmente mediocre, y a veces por ser igualmente buena, que es dificil prevalecer y llegar a estas instancias con regularidad. Tantas cosas cambian de una temporada a otra que yo, sinceramente, me siento afortunado de ver que mi Maquina ahi sigue, compitiendo y dando la pelea.
Deseo un campeonato, ya ha pasado demasiado tiempo, pero si no lo conseguimos los cementeros no nos quedamos con las manos vacias, y eso hay que entenderlo. Solo se aprecian en su justa dimension oportunidades asi cuando se dejan de tenerlas.
Eso es lo que falta para conocer al próximo campeón del futbol mexicano. Desde hace tiempo me acostumbré a que este tipo de día fuera de mero trámite para mi, como un aficionado mas, para darle cerrojazo final a la temporada. Despues de todo el equipo de mis amores, y mas recientementte de mis dolores, no disputaba una final por el campeonato desde hace no se cuanto tiempo ya...
3,084 días que se cumplieron el jueves pasado.
No se que este a punto de pasar. Dice la voz del pueblo que el Cruz Azul ya es solo cordero de sacrificio para que el Santos Laguna se corone en su casa en grande. El marcador global nos desfavorece por 2 a 1, pero que puedo decir.. sigo siendo un creyente. No es bravuconería. No es falta de respeto al Santos que de paso sea dicho me parece un gran equipo con una gran afición que uno simplemente no puede odiar (a menos que seas de Monterrey).
Es solo que desde que tengo uso de memoria sangro azul, desligando a la metáfora de su común relación con cualquier tipo de realeza. Apenas hace un año todos nosotros los aficionados a La Máquina tuvimos que aguantar la verguenza de, por terribles decisiones directivas, ser expulsados poco ceremoniosamente de la liguilla. Creo en el Karma. Algun día el equipo de mis amores levantara la copa otra vez para salir de esta larga noche negra y vivir otra vez el mas grande sueño azul.
No sé si será hoy. Lo deseo enormemente. Se que sonará a discurso derrotista pero este equipo va por buen camino hacia el futuro. Sea lo que suceda hoy, no cambiará eso.
Mientras tanto y de aqui hasta el final: VAMOS MAQUINA!
Ayer domingo con una participación de 77% del electorado el pueblo español ha decidido que su próximo presidente sea José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Obrero Español. El resultado parece algo sorpresivo ya que algunas encuestas realizadas después de los atentados terroristas de la semana pasada mostraban que la mayoría de los electores no cambiaría su intención de voto debido a los mismos, pero ahora es evidente que el mensaje para el aún gobernante Partido Popular es "nos han arrastrado hacia una guerra internacional en contra de nuestra voluntad, y ahora haciendo uso de la misma los arrastramos a ustedes fuera de la presidencia".
Las críticas de la derecha norteamericana seguramente no se harán esperar, ya que ha sido anunciado que una de las primeras acciones del gobierno de Rodríguez Zapatero será retirar las fuerzas armadas españolas de Irak.
Un nuevo episodio en la historia de infamia de la humanidad se escribió el día de ayer, 11 de marzo, cuando numerosas bombas explotaron en unidades del servicio de transporte público de trenes de la ciudad de Madrid, capital de España. Muy temprano por la mañana, aproximadamente a las 7:40 hora local, mochilas repletas con diez kilogramos de dinamita cada una fueron detonadas dentro de los vagones casi simultáneamente, acabando con la vida de 199 personas hasta ahora e hiriendo en mayor o menor grado a más de 1400.
Hoy, once millones de españoles salieron a las calles para honrar a las víctimas y encarar colectivamente a los asesinos, donde quiera que éstos se encuentren. No puedo evitar pensar que mientras en España la gente se vuelca a una marcha nacional para cantar "pueden quitarnos la vida, pero no la libertad", en Estados Unidos en el 2001, habiendo tenido quince veces más la cantidad de muertos, las marchas se hacían hacia los Wal-Mart y K-Mart más cercanos en búsqueda de cinta adhesiva para sellar ventanas y de máscaras anti-gas. Me resulta punto menos que imposible imaginar a Bush y sus achichincles Cheney, Powell, Rice, Ashcroft, Rummsfeld y Wolfowitz tomando las calles de Washington al frente del pueblo, lanzando consignas por la paz y contra los terroristas en lugar de bombas inteligentes, que sólo saben tirar a lo pendejo.
Para las víctimas y sus dolientes, más que para nadie, poco importa saber si fue de ETA o Al-Qaeda la mano ejecutora. No puedo, sin embargo, imaginar la utilidad para su supuesta causa que tal masacre le redituaría al grupo terrorista español. La misma ETA ha negado su participación en el ataque y han aparecido indicios de una posible responsabilidad del grupo fundamentalista islámico. Aunque me considero ignorante de la situación politico-social de la madre patria y después del dolor que me provoca tal pérdida de vidas humanas entre mis hermanos españoles, si se confirma que Al-Qaeda está detrás de todo esto, mi segunda reacción será esperar que el pueblo pida a Aznar rendir cuentas por haberlos arrastrado hacia una guerra que NO ERA SUYA. Sé que si yo fuera español nunca se lo perdonaría.
Vaya un abrazo muy fuerte a España y una oración por sus caídos.
Desde hace aproximadamente dieciseis horas comenzo a ser año nuevo en algun lugar del mundo, desde el antimeridiano y asi lentamente, hora tras hora, continente tras continente, en el resto del planeta.
En el ultimo año creo que perdi mas de lo que gane. A veces no se si hay un motivo verdadero para sentirse entusiasmado por empezar la vuelta de nuevo. Luego me doy cuenta que la cena, los abrazos, los cohetones y las uvas no son mas que adornos tradicionales y que, como dice una vieja cancion de Mecano, el principal sentimiento detras de eso es sentir que todos llegamos a una meta juntos, al mismo tiempo.
Mis propositos? Honestamente solo es uno. Me propongo vencer a mi demonio personal, por fin, porque ya estoy muy cansado de el.
Se que puedo.
Si tu tienes uno tambien, estaras de acuerdo conmigo en que cambiar el numero en el calendario no importa si los que no cambiamos somos nosotros.
Te deseo fuerza y suerte en tu batalla con el tuyo, y tambien buena salud y amor, pero no te deseo Feliz Año Nuevo.
O al menos parecian ser asi de tantas. Las que fueran, llenaban la cocina de casa de mi abuela con su luz y calor caracteristico, y el olor a cera caliente que se mezclaba con otros como el que emanaba del pocillo en que se preparaba el cafe, o la olla de barro en que los frijoles hervian.
Conforme se acercaba el mes de noviembre Maria, mi abuela, comenzaba a hacer una lista. Al final, ya sabia cuantas veladoras debia pedirle a mi tia que le comprara en el mercado, para encenderlas en parte el dia primero, la menor parte, y el resto el dia 2. Cada veladora estaba dedicada a una persona que ya no vivia.
Eran los muertos de mi abuela.
A ninguno de ellos conoci yo fisicamente, pero sabia de la existencia e importancia familiar de algunos, mas bien pocos, y el resto solo eran nombres que a fuerza de escucharlos cada año entendia yo que me unia a ellos un lazo de sangre.
Daniel, Dominga, Pabito, Polo, Alfredo, Martha, Papanicho, y asi seguia la recitacion mientras mi abuela las encendia una por una, acomodandolas todas frente a imagenes religiosas y un gran vaso de agua. Aquellas veladoras le iluminaban el rostro como seguramente se iluminaba su memoria al pasar de un nombre a otro y de su boca salia una oracion imposible de distinguir para mi que observaba desde la distancia, sentado a la mesa, haciendo compañia a mi otra tia que seguramente limpiaba arroz o pegaba el boton a alguna camisa.
...
Hace unos pocos meses la vida de mi abuela Maria, igual la luz de aquellas veladoras, termino por extinguirse despues de casi nueve decadas y media. Hoy se ha convertido en una veladora ella misma, una de las mias, y comprendo mucho mejor aquel ritual porque se que aquellas veladoras que me parecian cincuenta eran una expresion, mas que de dolor, de amor y esperanza en algun dia verlos otra vez.
La Tierra despierta mientras muchos sueñan sueños que no despertaron. Gente que se levanta hasta que los techos no los dejan levantarse más. Gente que camina hasta que el suelo vibra y tiembla. Es la Naturaleza que una vez más se ha aburrido de cómo nos ufanamos de hacer edificios cada vez más altos, de cubrir lagos con alfombras de concreto en el País-del-No-Pasa-Nada.
En unos segundos el jugador se convierte en juguete y la apuesta finalmente se le cobra.
¿Con qué se paga la apuesta? Con la cara de angustia de Lourdes Guerrero que contradice su frase: "Esta temblando un poquitito, pero vamos a tomarlo con tranquilidad". Termina la frase y termina la señal de Canal 2 de Televisa por varias horas. ¿Quiénes pagan la apuesta? Parejas que no terminaron su café esa mañana; familias que ven como sus casas, sus remansos en la guerra diaria por vivir y trabajar en el D.F., sus patrimonios se van al carajo; paga la apuesta la música que ya no será cantada por su propio autor, como la de Rockdrigo; pagan la apuesta las memorias perdidas de Roberto Cobo "Calambres" , El Jaibo de Los Olvidados de Buñuel.
La pagan las luces que se apagan para siempre, las voces que callaron, algunas en la oscuridad de la inconciencia, otras en el pánico y el dolor.
De a poco, algunas voces reaparecen, como la de Jacobo en la radio para intentar describir lo que el ojo y la mente se rehúsa a aceptar.
Aún sin enteder, el pueblo despierta a la solidaridad, la verdadera, no la de de spots salinistas. Voluntarios que quitan escombros con las manos, que se animan cuando alguien escucha un quejido, un lamento, una petición de auxilio aprisionada entre cemento y varilla. Aparecerán Los Topos y muchos más héroes sin nombre. Sabremos de los Bebés del 85, que son el mensaje para todos nosotros de que la vida pelea por mantenerse en las semillas que aún podrán florecer. Sabremos de los esfuerzos del tenor Plácido Domingo por escuchar una voz familiar, aún a cambio de la suya.
De esas y otras tantas cosas supimos todos. Pero hay algo que solo yo sé. Es lo que sé de una luz que se apagó ese día. Poco sé de la manera en que se apagó y aún eso es demasiado.
De lo que más sé es de los destellos de esa Luz, de Lucía. De Lucía del Carmen.
Usaba falda escocesa a cuadros rojos y negros, como todas en el colegio, pero no se parecía a ninguna, ni el castaño de su cabello, ni en los ojos claros borrados de pestañas grandes, ni en la boca pequeña de la que muy de vez en cuando salían palabras en una voz tan queda que a veces yo dudaba si habían salido del todo.
Un diciembre ella cambió la blusa blanca y la falda a cuadros por una túnica blanca y un manto azul cielo. Yo cambié la camisa blanca y el pantalón azul por una túnica de no sé que color, un palo de escoba a manera de cayado y una barba postiza. En medio de los dos colocaron al hermanito menor de alguien, un bebé de pocos meses de edad. Como no teníamos parlamentos, Lucía no emitió su voz, pero emitió una luz que deben haberla captado los que tenían cámaras fotográficas. No sé donde quedó esa foto, pero está en mi memoria.
Nuestro trato era poco frecuente. Quizás porque ella era niña y yo niño, y porque estuvimos en diferentes salones. Quizás por estar en diferentes salones ella fue María y yo José, qué bueno que así ocurrió.
Que hubiera dos grupos para cada grado escolar siempre provocó que hubiera competencia, y más porque en época de concursos de materias a muchos se nos zafaba un tornillo, hagan de cuenta que había dos bandos: Mexico vs. Estados Unidos, Guadalajara vs. América, etc. Y encima ofrecían una beca escolar anual al que ganara el último concurso.
La competencia del final del Quinto Año nos volvió a reunir a Lucia y a mí, exactamente en el mismo salón donde fue la Pastorela del Segundo Año. Pero ahora en medio de nosotros ya no había un lindo bebé, sino una rolliza cincuentona que nos arrojaba problemas razonados a diestra y siniestra, y vaya que se divertía la gorda de maquiavélica mente.
¿Por qué tuvo que ser el 12 de junio y no el 11 o el 13 dicho concurso?
Después de varias horas de resolver problemas, imagino que con el trasero acalambrado, Lucía y yo fuimos interrogados: "Si hoy es 12 de junio, ¿ qué fracción del mes ha transcurrido? Como de rayo supe no la respuesta sino la intención de la profesora. "Junio tiene 30 días, han transcurrido 12/30 del mes, pero ésta quiere ver quien de los dos se equivoca, la fracción es simplificable, llévala a su mínima expresión, sácale la mitad y después tercera, no puedes conmigo gorda, se necesita más que eso".
Lucía y yo entregamos nuestra hoja de respuesta. Yo ya no me quise sentar, la comezón en la mejilla izquierda me dijo que todo terminaba allí. "Quizás sea empate, yo no pierdo, no me desagradaría empatar con Lucía después de todo, ríndete gorda, ya estás cansada, ya no pongas más problemas".
La profesora nos vió, nos llamó a su escritorio y le mostró a Lucía que no había simplificado por completo. Ya no escuché más y solo me fui a donde estaba mi profesor. Nos felicitamos mutuamente. Entonces miré hacia atrás y Lucía estaba llorando, así como ella hablaba, llorando muy quedito. Las felicitaciones que vinieron después, excepto las de mi familia, salieron sobrando. Solo ví como sus papás la consolaban. Seguramente le dijeron cuánto la querían y cuán orgullosos estaban de ella.
En muchas ocasiones Lucía portó la bandera en las Asambleas de los lunes, y la llevó con dignidad y el porte requerido. La delgadez de su cuerpo podía sostener el peso de la Patria.
Terminó la primaria, me cambié de escuela y el primer día de la secundaria nos volvió a reunir a Lucía y a mí, ahora sí en el mismo salón, por todo un año. Yo me sentaba en ocasiones a un asiento de ella, ella siempre llevaba y prestaba un sacapuntas o lo que hiciera falta. Y cualquier ayuda es buena cuando tratas de adaptarte a 13 nuevos profesores que creen que su materia es la más importante. Yo la regué cuando me preguntaron clase de Civismo, a Lucía le preguntaron clase por primera vez para Química. Llevaba un vestido tejido color amarillo, con unas piedritas de colores. Lucía como una niña, en su edad, sin los apresuramientos de ahora por parecer más grande. Mientras decía su clase, los nervios la hacían moverse ligeramente en su lugar, y sus dedos pellizcaban la esquina de las hojas del libro que debía permanecer cerrado. Yo veía como extraía la información de su memoria y con su voz quedita le alcanzaba para convencer al profesor de sus conocimientos. Yo quería que las palabras del libro siguieran subiendo por sus dedos a fuerza de pellizcos.
Cuando terminó su exposición yo era el que estaba orgulloso de ella, porque aún con su aparente fragilidad había vencido al temor de equivocarse. Quise decirle que lo había hecho muy bien. No lo hice. Yo seguía siendo un niño y ella una niña.
Cuando comencé a dejar de ser un niño ella ya se había mudado a la Ciudad de México, pues sus hermanos mayores estudiarían allá su carrera y su familia era muy unida. Lo siguiente que supe de ella fue el 20 de septiembre de 1985, cuando por el altavoz de la escuela nos informaron que se celebraría una misa en la capilla, por el descanso del alma de Lucía.
Habré ido como zombie a esa misa porque no recuerdo lo que dijo el sacerdote, pero no me extrañaría que haya sido algo así como "Los caminos del Señor son inexpugnables".
Pasaron veinte años para reconocer todos los destellos de tu Luz, Lucía. Ahora lo sé. Porque yo era un niño y tú una niña, tu recuerdo es tan puro, que aún permanece.
Es la cifra reportada de compatriotas afectados en territorio norteamericano por el huracan Katrina y la devastacion que ha causado.
Esta mañana en Primero Noticias, Carlos Loret de Mola entrevisto via telefonica al Dr. Rafael Rojas Jasso. El doctor Rojas Jasso, residente en New Orleans, se encuentra junto con cientos de personas, recluido en un hospital de la ciudad tratando de sobrevivir en las precarias condiciones que se viven actualmente alla y que cada vez se ponen peor. Rojas intento establecer comunicacion con Joaquin Lopez Doriga anoche pero se vio interrumpida.
El siguiente es un conmovedor fragmento de la entrevista que le hizo Loret de Mola:
Pueden escuchar la entrevista completa en este enlace. Para salvarla ya saben, click en el link con el boton secundario y "Guardar Como".