Parece que escribir este tipo de posts se me está haciendo costumbre.
Hoy, 13 de Diciembre, en aproximadamente 15 horas el fútbol mexicano tendrá nuevo campeón. Hoy, al igual que hace año y medio y también hace un año, uno de los únicos dos equipos que pueden convertirse en eso, en campeón, es el Cruz Azul.
El equipo de mis pasiones y sufrimientos inexorables se encuentra de nuevo a las puertas de un campeonato que a la comunidad cementera se nos ha negado desde hace 12 años.
Hoy al igual que hace año y medio y que hace un año La Máquina tendrá la obligación de remontar el marcador después de perder el partido de ida. Una diferencia será que esta ocasión la historia terminará en casa, en el Estadio Azul.
No sé cuanto más puedo agregar a lo que en su momento ya dije aquí o aquí. Siento cosas, tengo emociones encontradas, me ilusiona el triunfo, me preocupa volver a quedarnos en la raya, pero sinceramente no me da miedo la posibilidad de la derrota, caer sin dignidad y derrotarse a sí mismo es lo que temo.
Si ganamos, lo voy a disfrutar intensamente. Si perdemos, me va a doler de igual manera. Por lo pronto, y hasta que se escuche el silbatazo final esta noche, agradezco la oportunidad de aún estar aquí, en la lucha, de poder aspirar, de llegar hasta el final.
90 minutos. Otra vez. Por última vez. Tan lejos y sin embargo tan cerca...
Es un sentimiento que conozco bien, en diferentes aspectos de mi vida, pero bien dicen que la esperanza muere al último, y francamente... a veces nunca lo hace.
Vamos Máquina...
Vamos Máquina!
VAMOS MÁQUINA!!!
Hoy, 13 de Diciembre, en aproximadamente 15 horas el fútbol mexicano tendrá nuevo campeón. Hoy, al igual que hace año y medio y también hace un año, uno de los únicos dos equipos que pueden convertirse en eso, en campeón, es el Cruz Azul.
El equipo de mis pasiones y sufrimientos inexorables se encuentra de nuevo a las puertas de un campeonato que a la comunidad cementera se nos ha negado desde hace 12 años.
Hoy al igual que hace año y medio y que hace un año La Máquina tendrá la obligación de remontar el marcador después de perder el partido de ida. Una diferencia será que esta ocasión la historia terminará en casa, en el Estadio Azul.
No sé cuanto más puedo agregar a lo que en su momento ya dije aquí o aquí. Siento cosas, tengo emociones encontradas, me ilusiona el triunfo, me preocupa volver a quedarnos en la raya, pero sinceramente no me da miedo la posibilidad de la derrota, caer sin dignidad y derrotarse a sí mismo es lo que temo.
Si ganamos, lo voy a disfrutar intensamente. Si perdemos, me va a doler de igual manera. Por lo pronto, y hasta que se escuche el silbatazo final esta noche, agradezco la oportunidad de aún estar aquí, en la lucha, de poder aspirar, de llegar hasta el final.
90 minutos. Otra vez. Por última vez. Tan lejos y sin embargo tan cerca...
Es un sentimiento que conozco bien, en diferentes aspectos de mi vida, pero bien dicen que la esperanza muere al último, y francamente... a veces nunca lo hace.
Vamos Máquina...
Vamos Máquina!
VAMOS MÁQUINA!!!




