Composición de la XLI Legislatura, 2009-2012. PREP al 98.24%

Esta es la más reciente imagen con los últimas cifras arrojadas por el PREP. Es peor de lo que parecía anoche a las 2 de la mañana.



El PRI, con un poco de ayuda del PVEM, recupera la mayoria absoluta por primera vez desde la LVI Legislatura (1994-1997).

Esto quiere decir que en el siguiente trienio, cualquier reforma de las varias que necesita este país ya no necesita de que existan acuerdos y negociaciones (como si en los últimos 9 años los hubiera habido). Requiere "sólo" de la voluntad del Revolucionario Institucional.

Deprimente.

Fotocartón del día.

Fraannieeee! Yaaa viiineeee!

Composición de la XLI Legislatura, 2009-2012.

Es la 1:20 AM del Lunes 6 de Julio, y con 71% de las actas computadas por el PREP, la distribución de escaños para la próxima XLI Legislatura luciría mas o menos así:


Si bien el PRI con 195 escaños y el PVEM con 40 (235 en total) todavía no consiguen la mayoría absoluta (251), hay que recordar que aun falta casi 30% de los votos por ser computados por el PREP. Aún si el ritmo de ganancia de PRI y PVEM disminuyera igual sumarían escaños si en contraparte aumentan los votos para candidatos no registrados o los nulos, así como los del PSD, ya que ninguno de estos tres últimos sería contabilizado para calcular los porcentajes finales.

Con estas cifras se confirmaría que el PAN perdería 56 escaños en relación a la XL Legislatura. El golpe para el PRD es terrible, pues de 126 diputados baja a 65, casi el 50% de sus escaños.


Que está en juego hoy? II

Una imagen dice más que mil palabras.


Ahí lo tienen. En nuestra versión electoral de Jurassic Park, hemos hecho que el dinosaurio viva otra vez. La cantidad de perdedores parece ser enorme. Con estas cifras el PAN pierde mas o menos 60 escaños. El PRD retrocede no sólo en comparación con la elección presidencial de 2009, sino con la de medio término de 2003. Lopez Obrador y su trinchera del PT-Convergencia solo suman 5 puntos, con riesgo de perder el registro del segundo. El PSD, como se anticipaba, se despedirá de la escena política nacional.

El PRI está de vuelta, y es el automático favorito para regresar a la presidencia de la República en 2012.

Mierda.

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Actualización, 9:10PM: Pueden seguir las cifras del PREP en el portal de su elección en este enlace:

5 de Julio, en cartones.












Votar en Blanco

Vestir de blanco. Encender veladoras. Clamar por la renuncia de las autoridades si aceptan su incapacidad. Subir videos a Youtube. Así son las protestas de la clase media en México. Ingeniosas, pacificas, hasta lindas… pero sin consecuencias.

No es igual defenderse de los atropellos del sistema cuando uno sabe que todavía tiene muchas cosas que perder, que cuando no se tiene casi nada pero no se está dispuesto a perderlo . Los que toman las calles, los que levantan los machetes, los que entran al H. Congreso de la Unión montados en caballos son los que impiden que el gobierno construya un nuevo aeropuerto y lo hacen quedar en ridículo, por poner sólo un ejemplo . Esto no es una crítica a la gente humilde y desposeída que toma parte de este tipo de actos. Ya sea por su libre voluntad o siendo sujetos de manipulación, lo que ponen esos hombres y mujeres en la línea es, en última instancia, la integridad física. la vida. Tampoco es, en forma alguna, una sugerencia de que el camino de la protesta efectiva es el de la violencia, el de la confrontación. El punto es que hay de mensajes a mensajes, y nuestros gobernantes reciben claramente algunos, y otros no.

Los actos simbólicos nada significan para una partidocracia cínica y hambrienta de poder. Para ser receptivos a estos símbolos necesitarían mostrar una sensibilidad y voluntad que a todas luces no poseen.

Un voto de protesta, también conocido como voto en blanco, es un voto hecho en una elección para demostrar la insatisfacción del votante con las opciones de candidatos o su rechazo al sistema político actual.

El voto en blanco o la anulación del voto por sí misma no es la noticia. Lo notable en estas últimas semanas es que quienes lo proponen como una alternativa ante el hartazgo producido en muchos ciudadanos por las condiciones del sistema político que nos rige han conseguido un buen nivel de organización, coordinación y difusión, con el apoyo público de buena parte del círculo rojo, a pesar de los tiempos de censura y amordazamiento que el IFE ha impuesto sobre nosotros.

Resulta cuando menos curioso que los partidos políticos mayores, que no pueden ponerse de acuerdo para maldita la cosa en un día cualquiera de sesiones en el Congreso, si hayan jalado parejo al salir y, mediante diferentes voceros en días pasados, decirle fuerte y claro a la ciudadanía que el voto blanco era “un riesgo”, “asesinar a la democracia”, “antipatriota”, etc, algo muy malo pues… y que no se debe hacer. La reacción del votante promedio es anticipable: “Que vayan y chinguen a su madre, yo anulo mi voto!”

Dos palabras: Psicología Inversa

Vamos a necesitar convicción, vocación democrática, agudeza mental e inteligencia,. No para candidatear a “Esperanza Marchita”, al perro “Fidel”, a Juan Charrasqueado o a Mickey Mouse, para hacer eso sólo se ocupa poco ingenio, menos seriedad y mucha ingenuidad, sino para encontrar los medios, las formas, los canales para hacer escuchar nuestra voz cada vez más fuerte y dar pasos hacia adelante: una nueva reforma electoral que revierta las injusticias del actual COFIPE, que permita las candidaturas independientes bajo los mecanismos de control necesarios, que nos entregue la herramienta del plebiscito y del referéndum y que reduzca notablemente el financiamiento a los partidos, por nombrar algunas.

Por lo pronto la verdad desnuda, incontrovertible, es que el voto en blanco, en términos prácticos, solo beneficiará a los grandes partidos políticos, a razón de dar mas fuerza aun a su voto duro (cuyos tradicionales enemigos son el votante indeciso y el apartidista). Ayudar a mantener el estatus quo contra el que se pretende protestar, como efecto directo de la protesta, no es una ironía… es una estupidez.

Lo que sí es irónico, mas aún trágico, es que muchos de los que aquel 2 de julio del 2000 votaron para derrocar al PRI y sus 71 años de hegemonía, los defensores del voto útil, ahora están dispuestos a convertir su privilegio en voto inútil, a causa de la desilusión y el hastío que les genera nuestra clase de democracia.

Llórenme un río.

Hoy, con su voto en blanco van muy probablemente a darle a este partido mas poder del que ha tenido en casi una década, y tal vez saquen de escena a dos o tres partidos menores, haciendo las rebanadas del pastel más grandes para PRI, PAN y PRD, por no saber actuar con la madurez cívica que demandan los tiempos, optando en cambio por hacer un berrinche disfrazado de protesta simbólica cuyo único triunfo probable, pero igual o más simbólico, será tal vez restarle un poco de legitimidad al proceso…

Lo que seguramente poco importa a una clase política que es corrupta hasta el tuétano.

NO AL VOTO EN BLANCO!

Que esta en juego hoy?

La composición de la LXI Legislatura, que funcionará para el periodo 2009-2012, 300 diputados federales de mayoría y 200 de representación proporcional.

La distribución de la actual Legislatura, la LX, se aprecia en la siguiente ilustración:


Se anticipa, según la mayoría de las últimas encuestas, que los resultados de la elección federal de este día colocarán al PRI con la mayoría relativa, que podría convertirse en absoluta con los asientos que le toquen a su aliado de facto, el PVEM. Aparentemente el PAN perderá asientos, 30 o 40 según los cálculos mas pesimistas, al igual que el PRD gracias a la fractura entre este partido y PT-Convergencia, apoyados por López Obrador.

La pérdida del registro del PSD a nivel nacional parece cuestión de horas, pero el PANAL y Convergencia pueden peligrar también, particularmente si hay un alto porcentaje de votos nulos.

Enlaces de interés:

1994. Votar por primera vez.

Durante 1994, año de las primeras elecciones presidenciales en que me fué posible participar, segui con mucho interés el desarrollo de las campañas. Seis años antes, sin la suficiente edad aún para votar, me atrajo la personalidad de Manuel Clouthier. Supongo que por asociación con Maquío pero principalmente por su impactante participación durante el primer debate presidencial en la historia de nuestro país (cuya legitimidad puede ser cuestionable pero el impacto que generó entre el público en general no), Diego Fernández de Cevallos se convirtió en el candidato de mi preferencia.

A la mañana siguiente algunos medios publicaban la victoria del panista en sondeos de opinión posteriores al debate. Todo mundo hablaba de cómo Fernández de Cevallos podía ganar las elecciones, de cómo aquel momento de la campaña sería el despegue del carismático candidato mientras la campaña del gris y antipático Zedillo se hundiría...

Pocos días después el panista y su equipo inexplicablemente salieron de escena. Argumentando una acción estratégica la campaña del PAN entró en stand-by y la posibilidad de consolidar su candidatura posicionándose como una opción con posibilidades reales de vencer al PRI se esfumó. Fernández de Cevallos había subido como la espuma y como la misma espuma se desinfló. Las hipótesis que explican su mala decisión son bien conocidas. Me convencí que por algún motivo Diego Fernández de Cevallos había colaborado con el régimen y, voluntaria o involuntariamente desaparecido para contrarrestar el "boom" de su popularidad.

El día llegó, y mientras me dirigía a la casilla que me correspondía, a una calle de distancia de mi casa, todavía intentaba decidir que haría con mi voto. Pensé en varias posibilidades. De ninguna manera iba a votar por Ernesto Zedillo, primero muerto que votar por el PRI en una presidencial, y me había decepcionado de Diego. Esa fue mi primera decepción política.

De los que sobraban, Cecilia Soto (PT), Rafael Aguilar Talamantes (PFCRN) y Jorge González Torres (PVEM) me parecían comparsas de mala calidad (particularmente el bufón de RAT). Sobre el venerable Pablo Emilio Madero (PDM) no tengo nada negativo que decir, me parecía un buen hombre, pero tan limitado en sus posibilidades reales de si quiera conservar el registro que no pude convencerme de darle mi voto (y efectivamente perdería su partido el registro al quedar en último lugar de la contienda).

Incluso pensé en votar por Marcos (si, el "Sub"), como acto simbólico de protesta. No es broma, realmente lo consideré.

Aquella mañana de un 21 de agosto el día estaba hermoso, soleado, y se escuchaba la algarabía de los pájaros, muchos pájaros. Entré a la casa en que se instaló la casilla. Me presenté a la mesa, entregué mi credencial de elector que apenas había tramitado meses antes y tomé mis boletas. Las contemplé, y supe lo que tenía que hacer. Creo que siempre lo hice. Supe que independientemente de la simpatía o afinidad que me despertara tal o cual candidato yo tenía dos deberes: uno, hacer lo posible, no sólo aquel día sino a partír de él, en adelante, por contribuir a terminar con tantos y tantos años de abusos y excesos del PRI-gobierno y dos, favorecer la congruencia, la integridad, o lo mas parecido a ella que sea capaz de desplegar un político.. y elegir al menos malo para la nación.

Voté por Cuauhtémoc.

Salí de la casilla, mirándome el pulgar totalmente manchado por la tinta indeleble (que por cierto olía a rayos y centellas, y si, ya sé, quién me manda a andar olíéndolo). Era casi mediodía y llegaba más gente. Subí al auto, y mirando todavía la escena tuve diferentes sensaciones: Orgullo, por finalmente participar de la vida democrática de mi país; ansiedad, por estar a unas horas de conocer los resultados, anhelando el momento de la derrota del PRI aunque sabía que muy probablemente no se daría aquel día (y no se dio) pero algo me decía que el tiempo de aquel monopolio estaba contado.

Finalmente, mientras nos alejábamos, sentí algo más: incertidumbre. Intuí que aquel conflicto interno que acababa de experimentar sería algo que me acompañaría a partir de entonces. Temí que aquellos deberes cívicos que identificaba no irían siempre en la misma dirección y deseé sentirme libre de eso que hace unos días Ricardo Rocha llamó nuestra "condena a practicar la pepena electoral".

Aún lo deseo. No sé si algun día lo podre sentir, pero mientras tanto sé algunas cosas: que hay que seguir votando, que la tarea no termina con la manifestación de nuestra voluntad, con la emisión de nuestro voto, que su orientación tiene por lo menos dos aspectos, la colectiva (lo que es bueno para todos) y la individual(lo que es bueno para mi), en ese orden.

Es así como he vivido mi vida como ciudadano elector. A 15 años de distancia reconozco que me ha dado pocas satisfacciones, tal vez sólo una... pero también cero arrepentimientos.


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