11-M, I

Escrito el 12 de Marzo de 2004.

Un nuevo episodio en la historia de infamia de la humanidad se escribió el día de ayer, 11 de marzo, cuando numerosas bombas explotaron en unidades del servicio de transporte público de trenes de la ciudad de Madrid, capital de España. Muy temprano por la mañana, aproximadamente a las 7:40 hora local, mochilas repletas con diez kilogramos de dinamita cada una fueron detonadas dentro de los vagones casi simultáneamente, acabando con la vida de 199 personas hasta ahora e hiriendo en mayor o menor grado a más de 1400.

Hoy, once millones de españoles salieron a las calles para honrar a las víctimas y encarar colectivamente a los asesinos, donde quiera que éstos se encuentren. No puedo evitar pensar que mientras en España la gente se vuelca a una marcha nacional para cantar "pueden quitarnos la vida, pero no la libertad", en Estados Unidos en el 2001, habiendo tenido quince veces más la cantidad de muertos, las marchas se hacían hacia los Wal-Mart y K-Mart más cercanos en búsqueda de cinta adhesiva para sellar ventanas y de máscaras anti-gas. Me resulta punto menos que imposible imaginar a Bush y sus achichincles Cheney, Powell, Rice, Ashcroft, Rummsfeld y Wolfowitz tomando las calles de Washington al frente del pueblo, lanzando consignas por la paz y contra los terroristas en lugar de bombas inteligentes, que sólo saben tirar a lo pendejo.

Para las víctimas y sus dolientes, más que para nadie, poco importa saber si fue de ETA o Al-Qaeda la mano ejecutora. No puedo, sin embargo, imaginar la utilidad para su supuesta causa que tal masacre le redituaría al grupo terrorista español. La misma ETA ha negado su participación en el ataque y han aparecido indicios de una posible responsabilidad del grupo fundamentalista islámico. Aunque me considero ignorante de la situación politico-social de la madre patria y después del dolor que me provoca tal pérdida de vidas humanas entre mis hermanos españoles, si se confirma que Al-Qaeda está detrás de todo esto, mi segunda reacción será esperar que el pueblo pida a Aznar rendir cuentas por haberlos arrastrado hacia una guerra que NO ERA SUYA. Sé que si yo fuera español nunca se lo perdonaría.

Vaya un abrazo muy fuerte a España y una oración por sus caídos.

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